Dios puede sanar un corazón destrozado, pero necesita tener todos los pedazos

La misión de Jesús en la tierra era salvar lo perdido, sanar los enfermos y restaurar los corazones que habían sido heridos. La mayoría de nosotros llegamos a Jesús con heridas, algunas de ellas muy profundas que venían desde nuestra niñez o juventud, lo que hizo que nos quedáramos al lado de Jesús y no lo abandonemos es porque Él nos aceptó con nuestras heridas y profundos resentimientos, nos sanó, restauró y salvó, nos dio la capacidad y el amor necesario para poder perdonar a todos aquellos que nos habían herido.

Ahora somos libres y felices al lado de nuestro salvador, podemos cantarle, danzar, y saltar de gozo, podemos orar y saber que Él nos escucha y responde a nuestras oraciones con un amor incondicional. Si tu corazón está herido o hecho pedazos por el hombre, deposítalo ahora en las manos de Jesús y yo te aseguro que el Señor con mucho amor y cuidado trabajará en tu corazón para restaurarlo, sanarlo y darle paz y gozo a tu vida. Tu única solución es Jesús, dale la oportunidad y verás que hermoso es entregarle el corazón a Él.

PROVERVIOS 23 26

El tiempo es más valioso que el dinero, el tiempo no se puede reponer

El tiempo es un regalo de Dios al hombre, el Señor nos da todos los días 24 horas, la sabiduría está en saber distribuir esas horas en tiempo aprovechable y no desperdiciarlo en cosas que no nos edifican y mucho menos en cosas que dañen nuestras vidas y las vidas de nuestros seres queridos.

Hay que sacar tiempo para el trabajo, la recreación, la familia, dormir y lo más importante, no te olvides de aquel que te da el tiempo y la vida: Dios, saca todos los días un tiempo para hablar con él. Jesús nos enseñó que debemos entrar a nuestro cuarto, cerrar la puerta y hablar con nuestro Padre Celestial que ve y oye en lo secreto, y nuestro Padre nos recompensará en público. El tiempo más aprovechable es aquel que pasemos a solas con Jesús. Que la paz de Dios gobierne el corazón de cada uno de ustedes.

efesios 5-16

 

La tarea comenzada no debe dejarse a medias, hazla bien o no la hagas

Tenemos a un Dios celoso y que le gusta la excelencia, antes de venir a Jesús hacíamos las cosas a nuestro antojo y muchas veces eramos irresponsables en las cosas que se nos encomendaba. Pero ahora en Cristo Jesús debemos de tener mucho cuidado con hacer las cosas de una forma mediocre.

Si queremos que Dios nos use cada día mejor y nos confíe tareas en su reino, haz las cosas con la más sublime excelencia ya que estás sirviendo al Rey de Reyes y Señor de los Señores, y él solo aprueba la excelencia y el esfuerzo máximo de aquellos que le sirvan. Jesús dijo que el que es fiel en lo poco, él lo pondrá en lo mucho, no te preocupes si ahora estás haciendo lo poco, solo sé fiel y permite que Jesús te levante con poder y gloria y te confíe las cosas grandes de su Reino.

Recobra ánimo y haz con mucha excelencia lo que Jesús te ha encargado, no dejes las cosas a medias y mucho menos abandones el llamado que Dios te ha hecho.

juan 17 -4

El fuego del sufrimiento y la prueba por causa de Cristo hacen relucir el oro de la consagración

Dios tiene un propósito detrás de cada prueba y problema que enfrentamos como hijos suyos, Jesús se vale de las circunstancias de nuestra vida para desarrollar nuestro carácter cristiano, probar nuestro amor por Él, y hacernos crecer un paso más a la estatura de Él.

La meta de nuestro Padre celestial por medio de las pruebas y los problemas es desarrollarnos, madurarnos y formarnos a la estatura de su Hijo Jesucristo. El foso de los leones hicieron de Daniel un creyente más sólido y de más fe en su Dios, lo mismo que José en Egipto, Moisés en el desierto, Pedro en la barca, Juan en la Isla de Patmos. Quizá esté pasando en estos momentos por problemas fuertes y grandes pruebas, tenga fe, mantenga tu serenidad y confía en Dios que ya te vio y tiene tu caso en sus manos.

Ninguno de nosotros es inmune a los problemas, no podemos evitar sufrir en algunos momentos de la vida, no podemos deslizarnos por la vida sin enfrentar problemas, las dificultades siempre van a estar ahí, lo que cambia las cosas es el nivel de nuestra fe y la confianza que tengamos hacia Dios y nuestra actitud ante las pruebas. Ten fe que todas las cosas en las manos de Dios actuarán para tu bien y crecimiento espiritual.

1 pedro 4 12-13

Caer no nos hace una persona fracasada, quedarnos caídos sí nos hace fracasar

En la vida enfrentamos todos los días tropiezos, tentaciones, problemas y pecados, tenemos la ayuda y la fortaleza de Dios para vencerlos y salir airosos, pero si nos descuidamos y caemos en algún momento en las artimañas del enemigo, debemos levantarnos lo más rápido posible, reconocer nuestros errores o pecados, buscando el perdón de Dios sabiendo que Él como nuestro Padre Celestial tiene perdón y restauración para sus hijos que han caído.

Las caídas lo que hace es que dudemos del llamado de Dios y que culpemos a los demás y a Dios de nuestro fracaso, si haces eso no te levantarás jamás, más si reconocemos nuestros errores sin hacer caso de las burlas, acusaciones y condenación de los demás, volveremos a estar de pie y listos para pelear una nueva batalla contra el enemigo y vencer en el nombre de Jesús.

Así que, amado amigo y amiga, si has caído recuerda que no es el fin, sino tiempo de levantarse y empezar un nuevo capítulo lleno de poder, vida y gozo en Cristo Jesús nuestro Señor y Salvador.

Proverbios 24-16

Pasamos mucho tiempo sumando nuestros problemas que nos olvidamos de contar las bendiciones de Dios nos da

Casi siempre somos extraordinarios en recordar todo lo que las personas nos hacen y dicen de nosotros, parece que somos felices acariciando las heridas y las cicatrices del ayer. El que vive en el ayer no avanzará hacia el futuro, ¿qué le parece si mejor cambiamos la estrategia?

Empecemos a sumar las bendiciones, los ratos felices, los favores y las ayudas que los demás nos brindan, volvamos los ojos a la cruz donde encontramos sanidad, perdón y restauración para nuestras vidas y corazones, creo que hay mucho más cosas bellas para ser completamente felices, que experiencias feas y dolorosas del pasado como del presente.

Si decide cambiar de estrategia recuerde que Jesús está siempre dispuesto a extenderte la mano y decirte: No temas yo estoy contigo para ayudarte, levantarte, sanarte y perdonarte. Adelante tu puedes y lo lograrás.

salmo 77,11-12

El éxito es para los que dicen “sí se puede”

El éxito en la vida es cuando logramos alcanzar los sueños y las metas que están en nuestro corazón, no tanto las metas de los demás sino nuestros propios anhelos, el problema para alcanzarlos muchas veces radica en todo aquello que se nos dice día con día desde nuestra niñez, como por ejemplo: no sirves para nada, eres un fracaso, nunca llegarás a ser nadie, eres lo peor de la familia, ¿porqué no aprendes de tu hermano? Etcétera.

De esa forma las palabras llegan a taladrar nuestra mente, se anidan en el corazón y las llegamos a creer arruinando un futuro hermoso que Dios ha diseñado para cada uno de nosotros. Dios no crea fracasados, solo personas de éxito. Renuncia a toda palabra de fracaso que se sembró en tu mente y corazón, dile a Dios que te ayude a ver más allá de esas palabras de fracaso y que te puedas ver como una persona capaz, inteligente que puede alcanzar y sobrepasar sus sueños y anhelos del corazón, tú puedes, ¡levántate y haz a un lado los vicios, y malas palabras que han tratado de arruinar tu vida!

Lo que Dios quiere hacer en ti es una metamorfosis, él quiere transformarte de una oruga a una hermosa mariposa, recuerda que la vida es una y es bella, no dejes que nadie arruine tu presente, ni tu futuro.

Filipenses 4 13